martes, 28 de octubre de 2008
viernes, 10 de octubre de 2008
domingo, 5 de octubre de 2008
Sostiene Felix de Azúa
Sostiene Felix de Azúa, a propósito de los caballos de la cueva de Chauvet sobre la exactitud de trazo, la seguridad y elegancia de las curvas, la perfecta proporción y, sobre todo lo demás, los ojos, apenas una leve almendra vivamente expresiva.

Sostiene también que los caballos de Rubens (o Velázquez) no miran igual, abrumados por la gloria del jinete y la desmesura del espectáculo. Los caballos cavernarios tienen la mirada tierna y dócil, como algo que resulta inseparable de los hombres.

Son estos caballos los que aún corren por las estepas de Asia Central, paticortos, cabezones, con el vientre abultado y de una resistencia legendaria con sus cortas crines alineadas en paralelo, al modo de mohicanos antiguos y modernos.

Estos caballos están pintados al carbón y al difumino, como si de una vieja sinopia se tratara, trazados quizá por la mano de aprendices bajo la dirección de un maestro que delineaba trazas asombrosas en las profundidades de hace treinta mil años. Tampoco los caballos de Chauvet- sostiene Azúa - tendrían nada que envidiar a la cuadriga griega que antiguamente coronaba la basílica de San Marcos de Venecia antes de ser sustituida por convencionales reproducciones de poliester.

Los caballos paleolíticos también serían superiores a los caballos de Meissonier. o incluso los del mismísimo Gericault, un maníaco de la equitación cuya afición le costaría la vida a la edad de treinta y tres años, tal y como es sabido.

Sin embargo, estas inquietantes pinturas se han aceptado con total naturalidad por el mundo contemporáneo, como si la aparición de imágenes perfectas en la historia del universo fuera cosa ya sabida y asumida. Y lo que es peor aún, el hecho de que dichas representaciones aparecieran dentro de una sociedad sin una previsible necesidad de adorno y situada en el límite mismo de la supervivencia.

Sostiene Azúa que esos caballos no pueden constituir imágenes religiosas ya que es imposible separar un ámbito específico para dicha cuestión en ese mundo primitivo: todo debía ser religioso o por el contrario nada lo era, con lo cual el adjetivo se convierte en algo fútil y sin interés. Posiblemente esos pintores ni eran religiosos ni creerían en nada, aunque temieran a lo inaprensible dañino, al igual que hoy en día se teme al Alzheimer, a la vejez o a la contaminación del aire y los mares.

Tampoco cree posible Azúa una asociación con los consabidos rituales de caza, del mismo modo que las pinturas ecuestres de los ya citados Rubens o Velázquez sólo tendría relaciones tangenciales y escasas con el protocolo de la casa de Austria.

Es indudable, sin embargo, que en algún momento los humanos necesitaron imágenes y precisamente entonces las produjeron. Esas imágenes nacieron cuando los humanos sintieron la inexcusable necesidad de ver hacia fuera, y con ello inventaron la visión entendida como un lugar orográfico desde donde se ve.

Esas propias imágenes crearían así un poderoso instrumento técnico de ampliación del cuerpo a través de la creación de otros mundos posibles: gracias a ése instrumento su mundo obligatorio (aquel al que luego se denominaría Paraíso) se convertiía en un dominio controlado imaginario manipulable a su merced.

Sostiene también Azúa la existencia de una necesidad insensata e inevitable que supuso la ruptura ya definitiva e inicua con el ámbito natural primitivo que ahora pasaría a ser representado con imágenes desde esa visión recién descubierta. No se sabe como ocurrió, pero cabe sospechar que la perfección súbita de esas imágenes parietales quizá revele la existencia de luchas seculares de enfrentamiento iconoclasta entre clanes y grupos, precisamente porque representar animales era rebajarlos de rango y los convertía en meras unidades intercambiables.

La representación rompió la unidad personal del animal convirtiéndolo en clase: a partir de la primera imagen esa individualidad del animal concreto se desvanecía y la carne pasó a ser una idea hasta llegar- según sostiene Azúa – al idealismo platónico en el que esa idea era solamente una sombra fugaz en la caverna.

Los hombres somos lo que dicen nuestras imágenes que marcan de ese modo la inserción del individuo en el cosmos separando lo que se puede ver de lo invisible. Esa pérdida es tan severa y terrible que habría que inventar luego a un sujeto (al que se llamaría "artista") para que pudiera investigar con mayor o menor propiedad en lo que los demás no pueden ver.

Entre aquel que vio a bisontes y caballos pintados y entre el que jamás los atisbó existe una separación existencial profunda, al igual que existe esa distancia entre el lienzo de un desnudo y la carne realmente contemplada.

Para quien no conoció las imágenes (sostiene Azúa) esos animales; caballos, ciervos o bisontes eran seres reales (a veces excepcionales) que se cruzaban en su camino, vivos, muertos o azuzados por los cazadores del clan, mientras que ese mismo clan se hallaba sometido aproximadamente al mismo destino incierto que sus víctimas. Esta condición producía un nivel de igualdad entre contemplador y contemplado, sin otro privilegio que el de la ocasión, dentro de un universo de oportunidades equivalentes.

Ese comportamiento determinó una profunda veneración entre los cazadores y las posibles víctimas que les habían permitido crecer y prosperar durante muchos milenios, de modo que la memoria del asunto ya se había perdido; esa relación constituía una parte del paisaje asumido por generaciones a lo largo de los años. Sin embargo, para el niño que ya había visto a aquellos animales en las paredes húmedas de la caverna, esos ejemplares reales eran sólo casos, o copias a lo sumo de los pintados ( y verdaderamente reales para él) que ya conocía desde que nació a través de los muros de su casa, o del fondo de aquella cueva al cual había sido conducido para aprender la realidad.

La imagen se había convertido en lo permanente y la carne real era tan sólo una forma que se cruzaba para desaparecer, ser olvidada y tal vez consumida. Una vez abolida esa frontera que abría paso franco al dominio de las representaciones y los signos sobre la propia realidad física, era obvio proceder a otra nueva operación que completara el vacío conceptual: para ello, el hombre produjo el invento de unos dioses que aparecerían o decaerían también en el mismo acto de ser representados.

De ese modo, quienes convivieron desde niños con las imágenes de los dioses no podrían creer en ellos si alguna vez y de milagro aparecieran realmente en su camino. Por esa razón, el cosmos del idólatra solamente se puebla con hombres (que son los que se ven) o espíritus (que no se pueden ver) ya que no existe ser que pueda ser igual la que se adora como tótem. Ese parece ser el origen del antiquísimo tabú iconoclasta (ni se representa a Dios, ni se le nombra) que se basa en una razón de creer que no se apoye en representaciones artísticas o formales (que serán en si mismo malignas y deben ser, en consecuencia destruidas). Queda por ver- según sostiene Azúa – cual será el lugar del otro en un mundo como el nuestro, constituido casi exclusivamente por imágenes... ¿Practicaremos en secreto y sin saberlo algún tipo de idolatría?

(Sobre el artículo de Félix de Azua. “El País” 13 de septiembre de 2008)
jueves, 21 de agosto de 2008
Pinceles obedientes
miércoles, 20 de agosto de 2008
jueves, 7 de agosto de 2008
jueves, 31 de julio de 2008
jueves, 3 de julio de 2008
lunes, 2 de junio de 2008
miércoles, 28 de mayo de 2008
Purgatorio

Purgatorio, cielo e infierno;
yo, siempre el purgatorio.
entre la desolación
y la esperanza,
lugar de la posibilidad.
el premio o la condena,
plataforma flotante
de eje central
sensible al movimiento
entre cielo e infierno;
Jehová y Lucifer,
entrañables ligones
de música desafinada;
barras en espiral oscura
para bailar lo que suene,
con quien pase;
el infierno es lugar fácil,
el cielo, isla desierta;
entre silencio y paz.;
mar tibio, embriagador
sólo de arena blanca
y una enorme tumbona
con una mesa de teca
finas langostas de mar
recién sacadas del horno
y copa de vino blanco
muy frío y sólo yo;
nadie más cabría albergar;
el cielo es lugar fácil.
voy a pasar, si se tercia,
una temporada más
en dicho purgatorio.
el lugar de la posibilidad
el premio o la condena
etc.
martes, 13 de mayo de 2008
Amor

AMOR MÁS PODEROSO QUE LA VIDA
La misma calidad que el sol de tu país,
saliendo entre las nubes:
alegre y delicado matiz en unas hojas,
fulgor de un cristal, modulación
del apagado brillo de la lluvia.
La misma calidad que tu ciudad,
tu ciudad de cristal innumerable
idéntica y distinta, cambiada por el tiempo:
calles que desconozco y plaza antigua
de pájaros poblada,
la plaza en que una noche nos besamos.
La misma calidad que tu expresión,
al cabo de los años,
esta noche al mirarme:
la misma calidad que tu expresión
y la expresión herida de tus labios.
Amor que tiene calidad de vida,
amor sin exigencias de futuro,
presente del pasado,
amor más poderoso que la vida:
perdido y encontrado.
Encontrado, perdido...
Jaime Gil de Biedma y Alba (1929-1990)
lunes, 14 de abril de 2008

El Sàbado cuando salì sola con unas amigas, la cena del "amigo invisible", ibamos a disfrutar,
esa oportunidad de salir solas no es posible muy amenudo, con lo cual hay que quemar la noche, vivir el momento
..A las mujeres nos encanta el juego y jugar entre nosotras,sabemos que a los hombres les apasiona vernos en situaciòn semejante , se quedan extasiados miràndonos...y nosotras maliciosamente los provocamos ...
De la cena nos fuimos a un pub...donde la mùsica era eròtica ,para poder contonearse.Al entrar el pub invitaba a sudar la noche.todo el mundo estaba contento y dispuesto a entregarlo todo...
Como siempre que van muchas mujeres juntas y ademàs "rompedoras" las miradas pronto se centraron en nosotras...un grupo de chicos nos hicieron un hueco para que nos colocàramos a su lado,y nada mas instalarnos se acercaron a nosotras ,rondàndonos ,miràndonos,el baile nos cautivaba ,nuestros cuerpos se movian,las chicas bailàbamos entre nosotras acercàndonos cada vez mas..el baile nos uniò a los dos grupos ,ellos y nosotras ..,tenias que acercarte para oìr lo que te decìan..
Sus manos inquietas e impacientes se acercaba a mi cuerpo,el ajetreo de la gente hacìa que sin querer nuestros cuerpos se rozaran ,me miraba a los ojos mientras bailàbamos y sus labios los sentìa cada vez mas cerca de mi boca,yo me decìa: _ esto no me puede estar sucediendo_,el olor de su perfume me embriagaba..su aroma masculino me excitaba,de pronto sentì su dureza rozando mis muslos,y no podìa apartarme de el,me tomaba las manos intentando acercàrmelas a su miembro totalmente erecto,duro como una piedra,mi sexo se humedecìa ...sus manos rozaban mis pechos,me susurraba al oìdo palabras inconfesables,
los dos rebosábamos deseo ,las caricias eran inevitables .Su mano acariciaba mi culo, fugazmente, mis pechos, rozándolos, como si fuera casual. En alguna de sus tímidas incursiones por el borde de mi falda, intentando llegar a la calidez de mis glúteos le dije: – No sigas,,Umm- me colocò de manera que su espalda y la mía taparan a todo el local y nadie pudiera ver como me metía mano debajo de mi falda para robarme mas suspiros, Estábamos excitadísimos,me cogiò de la mano y me llevò hasta el baño....ya no podíamos mas, ni encendimos la luz, completamente a oscuras y con las bragas a medio muslo, me penetrò mientras yo me apoyaba con las manos en la pared, fue salvaje, deseado, descontrolado, yo gemía, èl empujaba contra mi, le pedía mas con mis gemidos y con mi cuerpo, y el fuera de si me embestía completamente enviciado y lascivo…dando rienda suelta a nuestro deseo.
Al salir del baño,me pintè los labios y me puse la falda en su sitio ,,,las bragas tuve que quitàrmelas llenas de su semen y mis fluidos.Nos despedimos con un beso ...Embriagador ,turbador,lleno de lujuria y sexo caliente ...
No creo que vuelva a verlo ......pero jamàs lo olvidarè ...
"EMBRUJADA"
domingo, 6 de abril de 2008
Un deseo callado

Acostada en mi cama, desnuda siento el roce de las sábanas en mis piernas. El aire que viene de la ventana pone mi piel erizada y mis pezones se levantan proclamando un poco de calor.
El olor de las sábanas a rosas me gusta. Un pensamiento de que estas aquí a mi lado me hace estremecer,cierro los ojos y aproximo mi dedo corazón a mi boca ,con mi lengua lo chupo por todas partes y en mi imaginación pienso que es tu miembro erguido deseoso de entrar en mi sexo.
Paso mi dedo por mis pezones muy despacio, mientras siento como mi vagina se va humedeciendo. Sigo bajando muy, muy despacio levantando la pierna derecha para acariciar la cara interna de mi muslo. Mi vagina tiene una contracción, mi excitación va en aumento y en mi mente te veo a ti besándome con pasión mis pechos y metiéndome tu dedo en mi vagina para hacerme sufrir.
¡Como me gustaría que fuera real! ¡Como me gustaría que estuvieras aquí! Paso mi dedo corazón muy despacio tocándome cada rincón de mi sexo sin llegar a entrar. Siento como mis labios se van abriendo cada vez más y como mis líquidos vaginales van saliendo pidiéndome a gritos que deje entrar a mi dedo. Y en mi mente te pido a gritos que me penetres ya.
Paso mi lengua por mis labios, mi respiración se agita, un dulce gemido sale de mi boca. Me penetro en mi cama, me penetras en mi imaginación. Mi cuerpo se descontrola, mi dedo que es tu sexo se mueve cada vez más rápido. Puedo sentir mi clítoris vibrar, mis pechos buscan tu mano que es la mía. Me acaricio muy deprisa. Llegando a un orgasmo sin medida... ¿Te ha gustado? me preguntas en mi mente. Si te contesto en la soledad de mi habitación...
Besos
Inocencia Prohibida










































